Bienvenidos a la anormalidad*

*(Que accidentalmente te hallas fuera de tu natural estado o de las condiciones que te son inherentes. RAE.)

La bautizada como ‘nueva normalidad’ no es muy motivadora. Las palabras son importantes y este término da por hecho que a partir de julio lo que entendemos por normalidad será otra cosa, como una nueva era. La definición de la RAE de anormalidad* me parece mucho más adecuada, si no tuviese esa connotación tan burda de insulto. Así lo acotaríamos en el tiempo, sine die de momento, pero da más esperanza.

La incertidumbre no es nueva, la crisis y el desánimo tampoco… pero parte de esta situación sí. No quiero pensar que nos tenemos que acostumbrar, prefiero el verbo adaptar que no es tan derrotista. Ya aprendimos de la crisis y el desánimo antes, apliquémoslo ahora de nuevo. ¿Recordáis lo de ‘reinventarnos’? pues ahora con más énfasis porque si las empresas de comunicación, diseño y publicidad no tenemos ideas anormales*, ¿quiénes las van a tener?

Motivemos a las empresas con algo más que ‘no es un gasto, es una inversión’. Contémosles qué herramientas son más eficaces para conectar con su público, qué contenido es más atractivo para sus clientes, qué mensajes deben trasladar y en qué tono, cómo podemos mejorar su imagen de marca… Y podríamos empezar por nosotros mismos. Es un buen momento para analizarnos como si fuésemos una empresa que llama a nuestra puerta buscando consejo. Porque si hay algo que nosotros sí tenemos claro es que si no comunicamos seremos invisibles y bastante invisibles nos hacen las mascarillas. Suerte a todos y más ideas anormales*, sin coma, claro.