Elegir la alegría, un buen comienzo

Muchas empresas se han aventurado a utilizar la risa como estrategia publicitaria, como una herramienta habitual en sus redes sociales y la forma que tienen de presentarse ante el mundo. Creen en el poder de la risa. O tal vez es una manera de ‘vestirse para salir’ porque ¿cuántas de esas empresas han implementado el sentido del humor y la alegría en su comunicación interna? ¿Cómo se comunican entre ellos? ¿Valoran el buen humor, la energía positiva y la capacidad de reír de los empleados?

Incorporar el sentido del humor como herramienta transversal de comunicación no significa estar contando chistes todo el día, no por dios, significa: elegir la alegría. En una entrevista de trabajo ¿alguna vez te han preguntado si eres una persona alegre? Si las responsables de las empresas supieran la productividad que genera contar con trabajadores alegres en sus equipos sería algo a tener en cuenta en los procesos de selección.

¿No os gustaría tener compañeros de trabajo alegres, que casi todo el tiempo estuviesen de buen humor? Porque la energía que está en el ambiente va calando poco a poco y nos transforma. Si tu día ha amanecido optimista y positivo un compañero quejumbroso y agorero te lo puede torcer. Pero… ojo, como tengas un día de bajona ese mismo compañero te agotará con sus monsergas de tal manera que te quitará las pocas ganas de trabajar con las que habías llegado. La queja constante en un equipo de trabajo no contagia más queja, genera mal humor y apatía. Es como si estáis en una barca remando para llegar a puerto y uno de los ocupantes no solo no rema si no que molesta al resto haciendo ruiditos desagradables mientras intenta hundir la  barquita echando agua dentro con una taza en la que pone ‘Tú tienes arte para arrasar en cualquier parte’.

Hay muchos estudios acerca de la felicidad en el trabajo, uno de ellos (uno muy optimista) considera que la productividad aumenta un 88% cuando el trabajador es feliz. Si la felicidad depende de muchos factores tal vez pretender ser felices todos los días en el trabajo es demasiado ambicioso pero decidir tener una actitud alegre y positiva es ya un gran paso. Sería como ponerle a la felicidad un felpudo de Welcome o tirarle la taza al triste de la barca: un buen comienzo.