Y es así. Para hacer un regalo caro solo necesitas dinero. Pero para hacer un buen regalo necesitas mucho más.

Cada vez hay más Días marcados en rojo en el calendario llenos de consumismo, regalismo y ñoñerismo… pero llega Navidad y parece que todavía no nos hemos cansado de hacer regalos. Pero, ¿sabemos regalar? Existen ciertos puntos a tener en cuenta para hacer un buen regalo, curiosamente similares a los necesarios para crear una buena campaña de publicidad:

Motivación. Es fundamental querer regalar porque cuando no estamos motivados se nota.

Conocer al destinatario. Al igual que en la publicidad tienes la mitad ganado si conoces a tu público.

Tiempo. Roma no se construyó en un día y un buen regalo no son 10 minutos en Amazon.

Elegir el tono. Parece una tontería pero no lo es. Cuando conocemos a la persona sabemos qué tipo de regalo cumplirá nuestro objetivo: clásico, humorístico, práctico, emotivo, sorprendente…

Estar atento a los detalles. Para el buen observador somos emisores de señales muy claras.

Estamos muy acostumbrados a regalar pero aun así seguimos cometiendo errores de principiante:

  • Regalar lo que quieres que te regalen a ti. Hay muy pocas posibilidades de triunfar y el destinatario no sabe cómo lidiar con tu entusiasmo.
  • No encajar el fracaso. A veces nos esforzamos mucho para acertar pero no hay suerte, como cabe la posibilidad de que el raro sea el destinatario, no dramatices.
  • Regalar estereotipos, véase: pijamas, calcetines, corbatas, perfumes, pañuelos… corremos el riesgo de que esa persona acabe con más bufandas que días tiene el invierno.
  • Regalar un pongo. [pensamiento de la persona al abrir el regalo: ¿Y esto dónde c*** lo pongo?]

Y si con todas estas pistas todavía no sabes qué regalar… prepara la tarjeta porque los regalos caros también tienen su público.